2 julio 2024

Todo lo que hacemos es un dilema

Hace unos días vi y compartí mis ideas acerca del documental de Netflix que al parecer no solo nos ha puesto a hablar sino a reflexionar a todos. Lo que llama la atención es que una vez más tenga que ser un tema expuesto en medios de comunicación de alto alcance para que llame nuestra atención… un punto más a la reflexión.

Todo lo que hacemos es un dilema

Como en todo en la vida, hay tantos puntos de vista e interpretaciones, como personas que lo ven o leer acerca del tema y eso es absolutamente válido y una muestra de la importancia y la vigencia de la libertad que ejercemos cuando queremos. Acá algunas de las cosas en las que he pensado acerca de este tema:

La tecnología y todos los avances que representa es una herramienta única para salvar vidas, mejorar significativamente la calidad de vida de las personas, incrementar la seguridad, dar acceso y un sinfín de beneficios más. En mi opinión, el problema no está en las innovaciones tecnológicas fascinantes que desarrollan una inteligencia tal, que permite predecir y solucionar situaciones de la compleja mente humana. El problema de la tecnología es cómo y para qué la aplicamos.

La humanidad, es profunda y como dije antes compleja. Si tenemos nos quejamos y si dejamos de tener, también. Necesitamos evolucionar, salir de los estados más bajos de pobreza y ausencia de educación para encontrar caminos que nos lleven a valorar lo que tenemos y vivir mejor. Mueren muchas personas a causa de enfermedades que aún no tienen cura, o la tienen, pero no hay acceso a medicamentos. Muchos niños no van a la escuela y ni siquiera tienen acceso a agua potable y alimentos. Muy cerca a las grandes ciudades desarrolladas y rodeadas de lujo, hay miseria y atraso, cosas que tenemos que resolver.

Las decisiones que tomamos en todo son vitales. Las cosas están dadas, eso es cierto, pero, está en nosotros decidir para qué usamos lo que tenemos y cómo decidimos hacerlo. Elegir es parte de los grandes regalos de la libertad, un regalo que no es común a todos los habitantes del mundo, pero que a veces desperdiciamos porque o bien es más fácil encontrar culpables fuera de casa o preferimos voltear la mirada al otro lado para no darnos cuenta de las realidades a nuestro alrededor.

Las nuevas generaciones no sabrán lo que se ha vivido antes, a menos de que sea por estricta referencia. No comprenderán que la televisión a color no existió desde siempre, que las personas veían novelas en canales nacionales, que la radio era un referente y la prensa se distribuía impresa todos los días. No sabrán que no todo el mundo tenía acceso a la música y que no había forma de distraerse con una pantalla en tus manos, porque no existía. Que el correo se escribía a mano y tardaba días en llegar, que teníamos teléfono en la casa y los mensajes de texto ni siquiera eran una aparición en las películas.

Las intenciones cambian todo. Hemos avanzado más en los últimos veinte años que en toda la historia. Contamos con grandes herramientas que nos dan acceso al mundo, desde un click. Pero como en todo, hay quienes usan esas herramientas para destruir, manipular y causar daño, hay quienes lo hacen para hacer el bien, y otros tantos que se quedan en el medio esperando a que los buenos y los malos decidan qué quieren hacer con nuestras vidas.

El criterio y la imperiosa necesidad de informarnos y profundizar en cada decisión que tomamos es la clave. Por supuesto que debemos exigir a las plataformas que nos cuiden de los malos, claro que los que hacemos marketing debemos trabajar con ética y responsabilidad, claro que las grandes organizaciones deben pensar en un futuro sostenible, no solo en la venta del hoy. Pero nosotros, como personas necesitamos informarnos antes de creer en lo que nos muestran. Necesitamos definir qué tanto acceso le damos a los niños y adolescentes a la tecnología y las redes sociales, cómo aprendemos a pensar y formar nuestro propio criterio, nuestra opinión en todo lo que sucede. Dejar de ser marionetas para empoderarnos de nuestras vidas y lo que queremos hacer con ellas.

Sé que es más fácil dejar la culpa en otros, pero en realidad, todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad en cada evento. No creo que la solución sea que no exista la tecnología o las redes sociales para que no estemos expuestos, yo quiero tecnología para ver recuperar su salud a amigos que sufren con enfermedades poco comunes. Quiero tecnología para saber qué pasa en el mundo, y para conectarme y sentir cerquita a mi familia que vive en otros continentes. Quiero tecnología para que mi vida se simplifique y así no tenga que dedicar tiempo a tareas innecesarias, y pueda disfrutar más de cada día. En fin, para tener un planeta apto en el que podamos respirar. Pero para ello, tengo que tomar decisiones, establecer mi punto de vista, analizar antes de decidir darle mi voto a una idea, sentir que soy yo quien decide y no que otros “me hacen creer” que es así.

La manipulación existe, si hay una mente que se deja manipular. Antes fue la televisión o la prensa, hoy las redes sociales, mañana qué podrá ser… Construyamos una sociedad ética, basada en valores y sobre todo con personas pensantes que tomen sus propias decisiones, no es fácil y claro ante el bombardeo de contenido y la cantidad de horas que pasamos expuestos a las redes sociales, la posibilidad de caer en la trampa es muy alta. No creo que tengamos una formula única para crear una sociedad ética, hay que establecer controles, porque no sabemos aún convivir sin ellos, y también acostumbrarnos a hacernos más preguntas antes de creer en todo lo que vemos y nos cuentan.

Esta es solo una opinión, todos los puntos de vista son válidos. Lo importante es que construyamos el mundo en el que queremos vivir.

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2022-06-15T12:00:00.000Z

Escuchar y ser escuchado: Los 5 pasos para ser un líder empático

Aquí cinco recomendaciones rápidas para aprender a escuchar y dejar que te escuchen:

1. Crea el espacio para conversar y hazlo con prioridad.

Cuando las cosas no vayan bien o detectes roces y desacuerdos en el equipo. Un lugar agradable fuera del escritorio funcionará. No siempre los espacios formales propician confianza y conversaciones abiertas, si quieres estimular las conversaciones profundas, empieza por buscar otros espacios que creen más conexión natural, menos rigidez corporativa. Un escritorio en el que se marca quién es el jefe y quién no, no es el mejor escenario.

2. Convierte las diferencias en fortalezas.

No todos tenemos que pensar igual, pero si encuentras el punto de valor en cada argumento distinto, potenciarás fortalezas. Cada opinión cuenta, recuérdalo, y ser el líder no hace que tengas la razón. Abre tu mente a escuchar con atención y leer entre líneas, a veces no sabemos expresar bien nuestras ideas, haz preguntas, indaga y lee el lenguaje corporal, no solo las palabras.

3. Vence los prejuicios.

No te anticipes a juzgar y adivinar lo que el otro siente o piensa, espera con paciencia a que te lo comunique y acepta la posibilidad de crear nuevas historias. Hacer borrón y cuenta nueva no es solo necesario sino justo.

Todos nos equivocamos y no son los fallos los que nos definen, es lo que hacemos con cada aprendizaje, lo que somos capaces de crecer y evolucionar, la forma en la que afrontamos la situaciones difíciles, las que nos dan forma y definen. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero juzgar no nos lleva a nada concreto. Que tus opiniones sean basadas en hechos y tu feedback claro y oportuno.

Cuando no hay hechos sino percepciones, hablar de tu opinión al respecto y abrirte a escuchar, es clave. Todos vemos el mundo con un lente distinto y eso no lo hace mejor o peor, son solo perspectivas.

4. Conecta de manera personal.

No somos máquinas, ver a los ojos a la otra persona, interesarse genuinamente por lo que pasa en su vida y no solo en el trabajo, te permitirá entenderle y apoyarle mejor. Cuando sabemos quién es, qué siente, en qué cree y qué le preocupa a una persona del equipo, entendemos mejor su mundo y su actuar y potencial en el mundo profesional.

No somos máquinas, en tanto no solo somos los que nos pasa en el trabajo. No te debilita acercarte, ser empático y compasivo. Delimita bien los espacios y las acciones para que cada uno sepa hasta dónde está bien llegar y qué afecta y qué no el juicio profesional, pero siempre ten en cuenta que somos primero personas.

5. Ábrete a compartir lo que piensas y sientes.

Luego de escuchar con atención siente la libertad de poder expresarte también. Que la sinceridad respetuosa sea una rasgo de tu liderazgo. Mostrar vulnerabilidad no te hace débil, al contrario es un rasgo de coraje y seguridad en ti mismo. Es válido que tengas opiniones, percepciones e ideas y son tan valiosas como las de tu equipo.
Compártelas y si en algún momento no te sientes preparado para hacerlo o se espera de ti un consejo o respuesta que no tienes, también se vale decir que necesitas tiempo para procesar y prepararte ante el tema.
Ese es un compartir también válido. Asegúrate de que la otra persona haya entendido lo que querías expresarle, haz preguntas luego de hablar y podrás avanzar en las relaciones.

2022-05-05T10:00:00.000Z

¡La experiencia lo es todo!

No se trata de cuánto te gusta algo sino de lo que eres capaz de sentir o hacer sentir cuando lo vives.

Para los fans de un artista la experiencia empieza desde el momento en el que se enteran de que tendrá una presentación en vivo. Comprar el ticket, pasar semanas preparándose y escuchando las canciones, repasar canciones antiguas recordando momentos y aprendiéndose las nuevas, haciendo plan de amigos para ir juntos, cuadrando el look con el que irán al concierto, haciendo la fila… Todo eso es parte de su experiencia, ahora bien, no podemos asumir que todas las personas aman a los artistas y que todos los que van a un concierto son fans a morir. Por eso es importante entender la diferencia entre lo que hay que entregar a unos y otros y el significado que tendrá para ellos, porque al final del día los artistas son marcas en permanente construcción.
Una diferencia básica entre un fan y quien no lo es radica en la emoción de la previa al evento en vivo, esta crea un colchón de expectativa sobre el cual podrá rebotar lo que sea que no le salga bien al artista o al organizador del evento, haciendo que todo o casi todo, sea perdonable. Les doy un ejemplo. Hace unos meses (aún en confinamiento) se anunció un concierto en streaming de Marc Anthony.
No dudé ni un segundo en preparar mi plan para disfrutar en pantalla completa y a volumen grosero del concierto, como si lo estuviese viendo en persona, cara a cara. Quise llevar la experiencia a otro nivel y ordené a domicilio comida de mi restaurante favorito, tenía botella de vino y toda la actitud para un concierto que nunca comenzó. Sí, seguramente estuviste dentro del público frustrado que antes de pensar que Marc no se presentaría se culpó por no saber establecer la conexión, culpamos al servicio de internet y finalmente a la vida, pero un fan de verdad, verdad, ¡nunca culpa a su artista!
Al día siguiente Marc se disculpó públicamente y ofreció el concierto gratis y abierto para todos los que quisieran verlo, fue un error de producción que el colchón emocional de la expectativa de los fans, no nos dejó cobrarle al artista jamás, con plenitud asumimos la culpa en el productor.
Pero, como he dicho antes, no todo el público es fan. Para los que no lo son la experiencia debe ser excepcional porque estos no tienen el colchón para que las experiencias no favorables reboten. Estos no perdonarán errores, por el contrario irán tras ellos para encontrarlos y afianzar que tenían razón en no entregar su amor incondicional al artista. Entonces hay que esforzarse por los que te aman y por los que no, en crear experiencias superiores, en sorprender, enamorar y reconocer el esfuerzo que cada persona hace por estar a tu lado (esto aplica perfectamente a marcas comerciales y personales). Cuando una persona percibe el esfuerzo de una marca por agradarle, se abre a recibirle, considerarle y de ahí al amor, hay un camino más corto comparado con la indiferencia como punto de partida.

Hay que tener presente que:

  • Cada momento que se vive crea una marca
  • Cada marca fideliza
  • Cada persona fidelizada, recomienda
  • Cada recomendado se suma a una comunidad
  • Cada comunidad que crece robustece los negocios, los blinda.


Ese es el proceso de crear una marca, generar experiencias positivas y memorables que la gente disfrute y recuerde
Hace una semana asistí al concierto de Maluma, toda una experiencia. Supo crear expectativa anunciando múltiples invitados, dos días antes del concierto dejó escapar la noticia de que Madona le acompañaría. La entrada se inició a las 4:00 p-m, cuatro horas antes del inicio del concierto, sin duda una manera de decir que ¡no te lo puedes perder porque habrá muchísima gente!. Una vez entrabas te entregaban una pulsera con la promesa de que encendería sola cuando empezara el concierto.
El recinto era una galería tipo museo donde podías escribir en un mural, tomarte fotos con su imagen de cera, admirar sus trajes y ver sus ferraris…. Luces, fuegos artificiales, un desfile de artistas (incluyendo nuevos talentos que suman a la imagen bondadosa), una declaración de amor como muestra de humanidad y un show largo fue la entrega en recompensa a los no fans que apostaron y la subida al máximo nivel de emocionalidad a los que lo aman con locura.


Me encuentro entre los no fans, por lo que me atrevo a hacer esta descripción sin la subjetividad del corazón, tuve una experiencia y les confieso:

  • No me gusta el reguetón a menos que esté en una fiesta o tal vez haciendo ejercicios, pero aprecié todos los esfuerzos.
  • No sabía quién era Maluma y lo confundía con otros, pero me entusiasmó que trajera a Madona
  • No soy fan y disfruté la experiencia de una pulsera que cambiaba de color de acuerdo a la canción.
  • No soy feliz de hacer filas y esperar horas, pero la buena música de la previa me dio energía.
  • No me gustan Grupo firme, pero me gustó el show completo.
  • Me gusta dormir temprano, pero fue un gran espectáculo que me mantuvo despierta.


Dos días después del concierto anunció que ayudará a crear acceso a vivienda a personas de su ciudad natal, un gesto adicional para conquistar corazones.
No soy fan aún, pero lo recomiendo. En definitiva, la experiencia lo es todo y no está sujeta a un solo momento. El antes y después es tan importante como el durante…

2022-02-03T12:00:00.000Z

Lo que nadie nos contó. Lo que significa ser líder.

Ser jefe, líder, manda más, cabeza de un negocio, etc… no tiene nada que ver con ser brillante, esplendido y audaz para los negocios. Esos son ingredientes de añadidura. Antes de ser “productivos” somos personas, en tanto ser líder tiene como principal y más importante responsabilidad ser un buen ser humano. Cuando eso sucede, entiendes que tus compromisos van mucho más allá de un contrato, van más allá incluso de una manual de funciones y del tiempo de vigencia que estableces entre ellos. De hecho, y aunque nadie te lo diga, la responsabilidad del liderazgo que asumes por organigrama llega a tus proveedores y socios y a las familias de ellos y las de tus empleados, trasciende en el tiempo y en las geografías y está tan presente y vigente como el mismo momento en el que aceptas un cargo, aunque ya luego no lo ocupes.


Ojalá cada profesional que asume un rol con personas a cargo, sea una o diez mil, entendiera que hace un pacto de empatía y compromiso con cada una de esas almas, para ser su apoyo, acompañarlas y guiarlas, dejarlas aprender y mostrarles de cuánto son capaces. Ojalá esas personas entendieran que cada gesto y palabra que pronuncian todos los días, tiene el potencial de quedarse grabado en la memoria y el corazón de las personas a las que lidera, para bien o para mal.
Ojalá entendieran que serán ejemplo de lo que los demás quieren ser, o de lo que jamás querrán parecer. Ojalá comprendieran que cada decisión o ausencia de ella tiene un impacto en la vida de otras personas.
Ojalá supieran que no importa si eres dueño de una compañía o empleado de un alto nivel directivo, si tienes muchos años de experiencia y un título elegante que te hace llamar la atención, que tu salario te permita comer en restaurantes famosos o viajar por los mejores destinos del mundo, pagar los colegios más renombrados para tus hijos o aparecer en revistas de management. Eres solo un ser humano, como las personas a las que lideras y en algún momento un jefe o un cliente, también pueden despedirte, y con seguridad lo harán.
Ojalá cada persona a la que se le de la inmensa oportunidad de vida de influir en otros sepa que la inteligencia emocional, aunque no es una asignatura de ninguna universidad, (ni de las más prestigiosas) es la competencia más fundamental de un líder. Que las decisiones deben ser objetivas, que cada persona merece el respeto de tener claridad sobre sus condiciones y expectativas, que no somos dueños de la verdad, ni tampoco autores de destino.
No queramos sorprender a otros, porque normalmente las sorpresas en estas relaciones, no son agradables. Seamos justos, sinceros, honestos y eso no implica no tomar decisiones, implica entender todas las consecuencias que conllevan. Que las relaciones humanas siempre tendrán desacuerdos y que la cuota de poder que supone ser jefe no nos pone por encima de nadie, al contrario, nos hace tener a todos por encima de nosotros.
Ojalá alguien me hubiese contado cuando empecé a crecer que iba a crear tantas relaciones valiosas que se convertirían en mis más grandes activos. Que debía comprender que mis problemas no serían técnicos, sino de relaciones personales. Hubiese perdido menos tiempo intentado “hacer” y hubiese invertido más en “ser”.
Para todos los que tienen afán de crecer: Ser grande implica ser de gran corazón. Los cargos son pasajeros, los roles son papeles que nos toca interpretar, el éxito está en cada alegría y cada momento de satisfacción cuando ves a tu equipo crecer. Ser líder es tener a los demás primero y trabajar para ellos.
Piénsalo dos veces antes de querer crecer, porque una vez que lo haces el estiramiento de tus huesos va a doler, la exigencia implícita en tus responsabilidades va a ser inevitable. Prepárate porque no mentiré, es la experiencia más maravillosa y enriquecedora, cuando puedes sentir la paz y el amor que te da agradecer cada persona que se cruza en tu camino.
Ojalá los que hacemos líderes, tengamos la consciencia suficiente de saber quiénes están listos para semejante responsabilidad.

Cuando eres bueno apoyando y desarrollando talento, eres bueno en resultados de negocio. Aquí no aplica “el orden de los factores, no altera el producto”. Formar buenos equipos técnica y personalmente, conlleva a ganar en resultados de negocio.
Ser líder de un Gobierno, de una empresa, de un equipo, es una enorme responsabilidad que debería ser otorgada con los honores que amerita, con la rendición de cuentas que las grandes labores exigen, porque luego de atravesar los más rocosos caminos y al mirar atrás, solo podrás ver el reflejo de lo que hay en el futuro: grandeza y una enorme cadena de crecimiento y desarrollo que generación tras generación, irán formando.
Por eso, aunque en su momento nadie me lo explicó, hoy puedo ver un poco hacía atrás y solo agradecer a los líderes que me han enseñado el camino, que me han hecho crecer, que han estado para mi siempre, a las personas a las que he liderado por permitirme conocer la grandeza personal que hace grandes profesionales. A todos los que han sido mis jefes y hoy cuento como grandes amigos. Lo mismo que me he propuesto hacer siempre para mis equipos.
Creemos líderes, no seguidores. Entendamos que un cargo no nos define, y asumamos con la responsabilidad necesaria el rol de liderar equipos para crear grandes experiencias y excelentes resultados.