Blog

Inspiración, reflexión, resolución. Pensamientos y experiencias compartidas sobre el liderazgo, el marketing, los negocios y la vida para construir y debatir. Un espacio de herramientas para que puedas crear a partir de tus propias ideas.

1 JULIO 2024

¿Qué significa cambiar?

Vivimos de extremos, si estamos viviendo una situación que nos llena de dolor o incomodidad por millones de razones, entonces pedimos a Dios, al universo, a la vida o a lo que sea que consideremos más grande, porque esa situación cambie. Quisiéramos cerrar los ojos y volver a abrirlos en una situación distinta. En cambio, si estamos disfrutando de un buen momento pedimos que no se acabe y en ocasiones nos distraemos de disfrutarlo lo suficiente porque nuestra mente está deseando que no termine o imaginando como será la tortuosa experiencia post placer. En cualquier caso, la situación menos favorable es la que nos lleva a vivir una experiencia disfrutable o no y es solo hasta que pasa que nos damos cuenta de lo que teníamos en nuestras manos. Sucede, porque no somos conscientes de que todo, lo bueno y lo malo, pasa… De vivir el momento y entender que no tenemos control, somos solo pasajeros disfrutando del paseo.

Así ningún día es exactamente igual a otro, ninguna persona es idéntica a otra y ni siquiera nosotros mismos, pensamos y sentimos igual un día tras otro.

¿Quieres comprobar que lo que te digo es cierto? Te propongo que hagas el siguiente ejercicio:

Tomate una selfie, ahorita, si, no importa cómo estés, solo tomala, (no tendrás que compartirla con nadie ☺) Identifica cómo te sientes, cuál es el sentimiento que predomina en este momento en ti, y cuáles son los pensamientos que más re rondan en la cabeza.

Ahora busca una foto en tu cel o en tu banco de imágenes, una tuya de hace un tiempo… y haz el mismo ejercicio, recuerda cómo te sentías ese día y en qué pensabas. Con seguridad y más allá de las canas, los kilos y las arrugas de mas o de menos… date cuenta de que hoy no eres ni estás igual que en aquel momento. ¿Por qué? Porque no tenemos control del tiempo, no podemos volver atrás ni dejarlo congelado y porque desde aquel momento hasta ahorita, haz vivido, conocido gente, visto acciones, leído y todo, todo lo que pasa a nuestro alrededo influeye en nosotros. Entonces, haz cambiado.

Cambiar no es de temer, es de asumir que es parte natural de quienes somos, y significa evolucionar, significa en su mayor simpleza vivir.

Las formas y las personas

1 JULIO 2024

Las formas y las personas

Para mi el concepto tiene una esencia, una razón de ser y el cómo llevarlo a cabo deberá tener las variaciones que correspondan de acuerdo a lo que se quiera lograr y el ambiente y circunstancias en las que se esté llevando a cabo. Esto es parte fundamental de plantear una nueva forma de trabajo, e implica no entregar un manual con todas las respuestas a cada persona, sino empoderarlas para que con suficiente información acerca de lo que queremos lograr y la esencia del proceso, sean capaces de construir o moldear el cómo.

Los retos profesionales en un mundo lleno de información accesible y completa, presentada en tan variadas formas distan mucho de ser técnicos, por el contrario, son completamente humanos. Entender a las personas y a partir de esto mostrarles el camino para que se empoderen y puedan dar lo mejor de si mientras lo disfrutan, es el reto.

La transformación corporativa que ha estado tan de moda en los últimos meses, dista mucho de ser tecnológica, como siempre la hacemos ver. Adquirir nuevas tecnologías, ajustarlas o cambiarlas es solo parte de una decisión racional que obviamente considera puntos fundamentales como presupuestos, operatividad, riesgos materiales, funcionalidad, etc. Sin embargo no es más que una decisión objetiva.

La verdadera transformación tiene que ver con las personas, sin que ellas estén comprometidas no hay tecnología que sea capaz de operar un negocio entero de manera exitosa. Además, no basta con contar con profesionales aptos, es necesario contar con personas comprometidas con la organización y la visión de cambio, pero por sobre todas las cosas, comprometidas con ellos mismos. Se trata de aceptar que no somos expertos, que aprendemos y desaprendemos todos los días, que no hay barreras relativas a la edad, el cargo, las nacionalidades o creencias. Las aptitudes ya no se enmarcan fácilmente en un cuadro de check points, consideran la flexibilidad y la mentalidad abierta de personas que no se sentirán nunca seguras de una posición ganada, sino que trabajarán todos los días para ganarla.

El conocimiento es necesario, no en vano hay estudiosos, teorías, investigaciones y carreras estructuradas para moldear el pensamiento, sin embargo, un cerebro lleno de información valiosa sin un corazón vibrante, no llega a ningún sitio. Las personas necesitamos, además del conocimiento técnico, sentir que lo que hacemos responde a un propósito en el que creemos. Muchos dicen que esta es una característica de las nuevas generaciones. Los Millennials no se emplearan a menos que crean en una causa, yo creo que esto es relativo a todas las personas que han tenido la oportunidad de creer en si mismas, que ven el mundo sin fronteras, que conocen tan bien el valor de su aporte que están seguras de que al negociar con una empresa ambas partes ganarán. Esto para mi no tiene que ver con edad o generación, sino con educación, con empoderamiento, con respeto por si mismo y con una clara visión de nuestros talentos lo que nos lleva a desarrollar lo que hacemos con amor y en consecuencia a disfrutarlo día a día, sabiendo que podemos contribuir, que somos capaces de crear así sea sencillos pasos de un proceso, soluciones que aporten a la eficiencia, productos que lleguen a un gran número de personas, cualquier cosa que rete nuestra inteligencia y nos haga sentir valiosos. Ante la inminente transformación corporativa la elección del por dónde empezar en un momento en el que todo es un caos, no ha sido sencilla. Reemplazar y tomar decisiones drásticas, no solo es injusto, sino arriesgado. El liderazgo verdadero se pone a prueba en las pendientes, en los momentos en los que no es evidente el camino a elegir, en los que hay que dejarlo todo para crear algo grande. Es así, como la apuesta se va en doble vía. Potenciar a las personas, ayudarlas a descubrir su potencial, impulsarlas a pensar en grande, retarlas a crear, apoyarlas para poder arriesgar, acompañarlas a crecer, soportarlas al caer. Pero también, recoger los nuevos frutos, aprendizajes y éxitos. En este camino, en medio de tantas actividades, darles herramientas para aprender y evaluar su desempeño, entendiendo que en todas las relaciones exitosas debe existir balance: ganar – ganar, reciprocidad, no con las personas que lideran, sino con las oportunidades que se entregan. Esta es la segunda parte de la apuesta.

La observación y escucha son claves para conocer a las personas, identificar sus talentos y percibir, cuánto los desarrollan a partir de las herramientas y oportunidades que se les entregan. Como en todas las interacciones humanas, la empatía y conexión emocional se vuelen ineludibles, por lo que como líderes, mantener claridad sobre el plan es indispensable de manera que la visión objetiva prevalezca en la evaluación real del desempeño, en un proceso de transformación. Esta necesidad de cambio y de potenciar a cada una de las personas en un equipo grande y diverso requiere de acciones más arriesgadas, todo toma su tiempo, sin embargo el tiempo no puede detener el cambio por lo que pensar, probar, evaluar, es clave para determinar las acciones adecuadas.

En un equipo de mucha personas conocer y medir capacidades es toda una odisea. Entonces es mucho más fácil medir lo evidente. El liderazgo jerárquico ahoga a las personas de un equipo, las opaca e impide a toda costa que creen y muestren, pues es siempre el líder quien tendrá visibilidad y honores ganados por las acciones de mérito que su equipo ha creado. Los errores serán fácilmente ocultados, o su responsabilidad diluida en tantos culpables que las sanciones serán imposibles de aplicar. La gran ventaja de un equipo grande es, que debe responder a grandes responsabilidades lo que me ha dado la oportunidad de elegir algunas de ellas para involucrarme directamente y poder comprobar qué pensaban las personas, cómo actuaban, qué estilo de liderazgo estámos propiciando y cómo se vive el día a día y los resultados.

He creado nuevas formas, metódos que no están escritos en ningún libro, pero que me han funcionado. No creo en que seguir las instrucciones precisas de una metodología o adoptar un nuevo lenguaje, haga que las personas den su máximo. Elijo creer en que todo lo hecho tiene sus ganancias y que, si somos capaces de entender los retos que tenemos y vemos con claridad hacía dónde queremos ir, podemos tomar lo mejor de lo que existe y complementarlo con lo mejor de lo que tenemos, para crear cada vez una formula única de valor basada en las personas y las circunstancias y no en las modas corporativas.

Qué importa adoptar, importa aportar.

Por qué debemos cambiar

1 JULIO 2024

Por qué debemos cambiar

Cuando nos negamos a reconocer lo que nuestros ojos o nuestro corazón ve, entonces nos negamos a cambiar, a transformar y en consecuencia a crecer. Cuántas veces no decimos ante un evento que nos marca, “ ya lo sabía y no lo quise reconocer”, es el juego de nuetsra mente queriendo negar la posibilidad de cambio.

Sin un estudio cientifíco pero con la experiencia de mi propia vida, me atrvería a decir que sabemos casi todo antes de que suceda. Y eso no es porque tengamos algún sentido extra o porque alguién más lo diga o porque crea yo en temas esotericos. Lo sé, porque nuestro corazón lo sabe, lo intuye. Sabe cuando alguién más ya no nos quiere, cuando lo hemos dado todo en el trabajo y ya no hay forma de seguir creciendo y entiendo creciendo por aprendiaje y posibilidad de aportar, no por escalar posiciones. Cuando ya sentimos que debemos encontrar un espacio para vivir solos o con otra compañía, cuando hemos saturado nuestras expectativas y ya nada nos llena. Ese es el saber que un cambio deberá suceder.

Posiblemente nuestro fallo está en negar ese sentimiento y aferrarnos a la idea de que todo debe permanecer tal como lo diseñamos o como otros lo diseñaron… y de esa manera creemos que si hacemos caso omiso de ese llamado interno entonces nada sucederá, todo se quedará igual como en una fotografía…

Resulta que eso no sucede, tal vez tarde mucho tiempo más en pasar y ese tiempo nos haga acumular experiencias y sentimientos, a veces negativos, pero finalmente, tarde o temprano, algo cambia y aquella situación termina con un desenlace.

Para quienes hemos perdido seres queridos, la idea de aferrarnos a que aquella situación de vida no termine un final que conlleve a una despedida, es quizá, la forma más natural y fácil de reconocer de aferrarnos al no cambio.

Hace unos años una de las personas más queridas y cercanas en mi vida enfermó, por segunda vez. No sabría cómo explicarles, pero recuerdo con exactitud el día, el momento y el sentimiento que tuve cuando me enteré de la primera vez que enfermó. Llegó a mi un aire de esperanza y una fortaleza extraña que me hizo pensar, esto lo superaremos. Y así fue.

Cuatro años después, recuerdo también el momento y la sensación de escalofrío que mirando al cielo me hizo pensar, esto va a suceder, es el fin y hay que afrontarlo, aunque la tristeza sea infinita.

Les cuento, que tal como cualquiera de nosotros podría hacer, luché contra la resignación, busqué recursos, pensé diferente, intenté todo, pero sucedió y un día se fue. Aunque hoy casi cinco años después a veces pienso que aún está aquí y me preguntó con reproche por qué todo cambió, entiendo por pequeños momentos, que uno no pierde nada, solo cambia la forma de relacionarse y ese cambio aunque duela, es crecimiento, es fortaleza y oportunidad de ver y valorar el mundo con lo que tiene cada día y no con lo que queremos que tenga.

Entonces debemos cambiar porque necesitamo crecer, vivir otras cosas, aprender, valorar, construir lo que queramos que signifique ser felices y eso es una receta distinta para cada quien.

1 JULIO 2024

¿Cuándo y cómo puedo cambiar en mi entorno laboral?

Es cierto que a muchos no les queda otra opción que tomar la posición vacante que le ofrezca, sin que sea el lugar, el oficio y la recompensa que esperan. También sucede, que llegamos a una posición con altas expectativas y una vez arrancamos nos damos cuenta de que lo que esperábamos no coincide ni por poco con la realidad. ¿A cuántos les ha pasado que se habían imaginado un mundo estructurado y organizado donde sus opiniones serían valoradas y no encuentran más que caos y autoritarismo?. Creo que todos hemos tenido un poco de eso.

El trabajo implica un beneficio directo y tangible: remuneración que nos permite vivir, alimentarnos, pagar nuestras obligaciones y cumplir con nuestras responsabilidades. Cuando las cosas mejoran, entonces además de lo anterior, podemos también darnos gustos, como salir a comer o comprar algo que nos emocione. Si mejoran aún más, planeamos vacaciones, ayudamos a otros y hasta ahorramos. Y todo eso se traduce en bienestar, logro y satisfacción.

Pero esto es puramente material, no tiene nada más y las personas valoramos y necesitamos lo material, sin duda. Pero necesitamos un poco más para que nuestro círculo esté completo: satisfacción personal. Sentirnos útiles, saber que nuestro esfuerzo es valorado, que aprovechamos oportunidades inteligentemente y contribuimos a algo más grande. Parece que es mucho pedir, tener un empleo con buen ambiente, encontrar respeto y valor por nuestros aportes, gozar de una buena remuneración salarial y ¡ah! se me olvidaba, tener un buen jefe…

A veces, también creo que esa lista de deseos perfectos es imposible de obtener, pero eso lo pienso solo por momentos, en realidad todos los días me digo a mi misma que no puedo desmayar en el afán de estar en el lugar que cumpla todas mis expectativas, no solo porque así lo deseo sino porque me comprometo a dar mi máximo para que en una relación laboral todos prosperemos. Eso debería ser suficiente para merecer ese encuentro.

Sí tenemos valor para entregar y nos comprometemos a dar lo mejor de nosotros, estamos en el deber de buscar incansablemente ese espacio en el que podamos disfrutarlo. Somos personas, cambiantes y complejas por lo que esperar que todo sea un cuento de hadas todos los días puede no ser realista, sin embargo, trabajar con buenas personas y buenos profesionales, tiene que ser posible.

Empieza por enumerar qué quieres de tu vida laboral, qué te gustaría, no importa que sean ideas muy abstractas, debes sentir algo especial cuando enumeras lo que quieres, puede que pienses que son imposibles, pero sigue adelante. Elabora también un listado de lo que tú puedes aportar en esa vida laboral ideal, cuál es tu compromiso. Y con ambos listados enfílate a propiciar el cambio que quieres. Pude que sea encontrar un nuevo empleo, cambiar de área en la empresa en la que trabajas, independizarte, hacer crecer tu negocio o cambiar de ramo. Todo es válido.

El momento adecuado para hacerlo es cuando piensas que quieres algo distinto a lo que tienes, o hay fecha ni hora. El momento preciso se anuncia en tus sentimientos, en la inquietud de plantearte nuevas posibilidades. Si se trata de independizarte o hacer un negocio propio, tomate el tiempo necesario, si aún estás empleado, sin abandonar tu empleo, para construir los pilares de lo que quieres hacer. Emprender tiene sus dificultades, y hacerlo sin tener claridad de lo que quieres puede hacerte el camino más duro. Saca tiempo de tus espacios libres para dedicarte a ello y una vez sepas hacía que dirección quieres andar y qué necesitas para hacerlo puedes aventurarte.

Mira lo que tienes como una oportunidad para aprender, para quienes tienen la inquietud de independizarse, estar empleado es como el equivalente a hacer un máster. Asume que el pago que das por hacerlo es el tiempo que pasas en él y no en tu negocio, pero su recompensa en aprendizajes y experiencia puede ser tremendamente grande. Por otro lado, si quieres desarrollar tu profesión en una empresa, pregúntate qué te gusta, qué empresa parece coincidir con tus principios y qué es importante para ti. No es sinónimo de felicidad, éxito o realización alcanzar posiciones altas en un organigrama, tampoco trabajar en una empresa grande, ni lograr reconocimiento público. Todos somos distintos y en tanto la definición de felicidad, éxito y realización es muy diferente para cada quien, y todas esas definiciones están bien y son válidas. Lo importante es que llenen tus expectativas, las de nadie más.

Asume que conseguir una posición o un cambio dentro de una empresa, no es algo que caiga del cielo, debes proponerte a alcanzarlo. Reúne lo mejor de tus habilidades, también enumera tus logros, por pequeños que los creas y sal a buscar ese espacio que te corresponde. Si tienes claridad de tu compromiso y lo que puedes aportar, podrás identificar si tienen para ofrecerte lo que esperas y como en el amor, se dará un perfecto match que te llevará a transitar por el camino que elegiste.

Paciencia, constancia y perseverancia son necesarias para materializar los cambios que queremos en nuestra vida profesional. No olvides que las circunstancias nos pueden llevar a determinados lugares, pero nuestra consciencia es la que nos hace permanecer en ellos o no.

¡No sé como cambiar lo que no me gusta de mi!

1 JULIO 2024

¡No sé como cambiar lo que no me gusta de mi!

Claro que a medida que avanzamos y nos llenamos de información y experiencia nos volvemos más críticos y exigentes. Si hemos tenido la oportunidad de viajar y conocer otros lugares nuestra capacidad de asombro parecerá un acordeón cada vez y si hemos tenido la oportunidad de hablar con personas que han estado fuera de nuestro contexto, nuestra visión del mundo irá cambiando y en tanto la de nosotros mismos.

Se trata de un balance, claro que debemos mejorar. No tendría sentido que pasados los treinta años sigamos haciendo las mismas pataletas que hacíamos a los cinco. Que no tengamos fuerza de voluntad para resistir una tentación, o que no seamos capaces de cumplir con nuestras responsabilidades y compromisos. Pero eso es muy distinto a creer que prácticamente debemos rehacernos por completo, que nada de lo que nos compone funciona y que no somos nada en comparación con otros.

Cambiar lo que no nos gusta o queremos mejorar es totalmente posible, pero hacerlo requiere de consciencia para partir de definir muy bien ¿por qué quiero hacerlo? Y ¿para qué?. Ambas respuestas, idealmente deben apuntar a ti mismo, a satisfacerte y hacerte sentir mejor, deben ser razones primarias y centradas en uno mismo. Al menos en su origen.

Voy a usar un ejemplo muy común, especialmente para las mujeres. La mayoría de nosotras, aunque no todas afortunadamente, nos pasamos la vida criticando así sea en silencio nuestro cuerpo. Cada vez que nos miramos al espejo pensamos que algo nos sobra y algo nos falta y nos proponemos absurdas dietas y rutinas de ejercicios que rara vez cumplimos, aumentando nuestra sensación de incapacidad y frustración por creer que no es posible lograr el cuerpo ideal.

Si sabemos por qué queremos bajar de peso y para qué queremos lucir un cuerpo distinto, será más fácil asumir que hay cosas que podemos cambiar y otras que no. Sin recurrir a acciones invasivas, es posible perder peso, ganar músculo y tonificar, incrementar la talla del busto o algunas otras cosas, pueden requerir más que disciplina y propósito, pero en todo caso lo que realmente importa es que si esos cambios los queremos hacer para agradar a otros o porque otras personas nos hacen sentir complejo, estamos en la posición equivocada. Con una alta probabilidad fracasaremos en cualquiera de nuestros intentos y nos llenaremos de dolor en el camino. Si alcanzamos los resultados es muy posible que no sean duraderos, y todo eso es porque no podemos hacer nuestra vida sobre la base de lo que otros quieren. Si el propósito por el contrario es salud, sentirnos mejor con nosotros mismos, volver a una talla que una vez tuvimos para usar nuestros jeans favoritos, entonces el compromiso será más firme porque sabemos que cada vez que tengamos la tentación de soltar el esfuerzo nos estaremos fallando a nosotros mismos y eso nos llenará de fuerzas para persistir.

Sé que parece un caso superficial, pero no lo es. En primer lugar porque todo lo que queramos es importante, solo por el hecho de quererlo y en segundo porque no importa el tamaño que le queramos poner a los retos, para cada uno un paso puede significar la escalada de la montaña más alta del mundo. Si hay algo físico o actitudinal que quieras cambiar, empieza por preguntarte ¿por qué quieres hacerlo? Y ¿para qué? Estas respuestas te ayudarán a encontrar las anclas que te servirán de apoyo para no abandonar el proceso de cambio.

Modificar una actitud, un rasgo de personalidad, una forma de actuar puede ser más retador porque a diferencia del peso te será más complejo comprobar por ti mismo que vas avanzando, sin embargo, si algo quieres modificar es porque eres consciente de que eso te hace daño, no te gusta o no es sano para ti y ese es el primer y más importante paso. Se consciente y comprométete primero contigo y para ti y ya luego cuando lo consigas seguro beneficiará a otros también, pero sin duda el haberlo hecho por ti te llenará de una gran satisfacción y será un cambio sin reversa.

¡Procrastinar!

1 JULIO 2024

¡Procrastinar!

Estoy convencida de que las palabras son como las personas, llegan a nuestras vidas en el momento en el que las necesitamos, ni antes ni después. Son oportunas y se instalan en nosotros apareciendo en cada espacio, como un fantasma que nos persigue para asegurarse de que entendamos su mensaje y lo procesemos.

Muchos dirán que esta palabra fea, (para mi) ya existía, y claro que si. El caso es que no existía para mi y estoy segura de que es igual para muchas personas. Procrastinar, que es una palabra difícil de articular y poco asociable a un significado lógico, es compleja porque en su significado tiene tanta potencia y profundidad que necesita captar nuestra atención con misterio e intriga para acercarnos a ella, de frente como si nos viéramos al espejo y allí teniéndonos cerquita y mirándonos a los ojos, poder decirnos que: ¡dejemos de perder el tiempo y evadir lo que sabemos es importante!

Procrastinar, significa postergar, dejar para más tarde y en mi interpretación evadir. Si bien es cierto que esto es una realidad en nuestro día a día y siempre lo ha sido, estoy convencida de que en este momento en el que creemos que nos encontramos en una especie de pausa rara, es aún más presente.

Lo hago mañana, tal vez más tarde, ahora no… y una larga lista de frases como estás, son nuestro peor enemigo. El daño más grande que le hacemos a nuestros planes, a nuestras vidas. Pienso que el primer motivo por el cual postergamos es que creemos que la vida es para siempre, que siempre tendremos otro día, otra hora, otra oportunidad igual a la de hoy para hacer las tareas que no queremos afrontar. El segundo motivo que en mi opinión nos hace caer en este vicio, es el control. Nos convencemos de que mañana será exactamente igual a hoy porque nosotros decidimos qué haremos, a dónde iremos y cómo transcurren las horas. El tercero es la autocomplacencia negativa. Está perfecto consentirnos y darnos espacio para el disfrute y la diversión, pero cuando esos espacios no son una recompensa sino una excusa, entonces se vuelven negativos por juegan en contra nuestra.

Pasar horas visitando la vida de otros a través de las redes sociales, viendo televisión o durmiendo, es autocomplacencia negativa. Es un tiempo no productivo y no satisfactorio, que nos deja igual de vacíos, con el mismo sin sabor que teníamos al principio. Extender el abordaje de algunos asuntos nos hace desperdiciar oportunidades, atenta contra nuestra energía y conlleva a la frustración, porque:

No hay garantía de que tengamos mañana, ni siquiera siguiente hora. No se trata de ser fatalistas, sino realistas. La vida, la salud, el entorno. No tienen garantía, por tanto, no sabemos cuánto nos dura. Tenemos control sobre lo que planeamos, pero no sobre lo que sucederá. Podemos proyectar que mañana saldremos a caminar para aprovechar el sol, pero puede que llueva y nuestros planes cambien significativamente.

Minuto pasado, no recuperado. El contenido de las redes sociales estará allí, la tv seguirá, pero nosotros no tendremos como volver a esos espacios de tiempo para ocuparlos en lo que realmente nos da valor.

Reflexiona, y toma en cuenta que puede que tú mismo estés saboteando lo que quieres alcanzar. Procrastinar te hace daño en tu trabajo, te recarga y puede hacerte sentir constantemente agobiado y estresado. También te afecta en tu vida personal porque generalmente quienes tienen este hábito como mejor amigo, dejan de lado sus proyectos personales y potenciales grandes ideas, porque las menosprecian y retrasan tanto que se pierden de ver el árbol crecer y dar frutos. Pero además te puede afectar gravemente, porque no atender un tema de salud puede pasar de prevención a enfermedad o algo peor, y ni se diga de los asuntos con la actitud de tus hijos o pareja. No permitas que se vuelva irremediable.

15 JUNIO 2022

Escuchar y ser escuchado: Los 5 pasos para ser un líder empático

Aquí cinco recomendaciones rápidas para aprender a escuchar y dejar que te escuchen:

1. Crea el espacio para conversar y hazlo con prioridad.

Cuando las cosas no vayan bien o detectes roces y desacuerdos en el equipo. Un lugar agradable fuera del escritorio funcionará. No siempre los espacios formales propician confianza y conversaciones abiertas, si quieres estimular las conversaciones profundas, empieza por buscar otros espacios que creen más conexión natural, menos rigidez corporativa. Un escritorio en el que se marca quién es el jefe y quién no, no es el mejor escenario.

2. Convierte las diferencias en fortalezas.

No todos tenemos que pensar igual, pero si encuentras el punto de valor en cada argumento distinto, potenciarás fortalezas. Cada opinión cuenta, recuérdalo, y ser el líder no hace que tengas la razón. Abre tu mente a escuchar con atención y leer entre líneas, a veces no sabemos expresar bien nuestras ideas, haz preguntas, indaga y lee el lenguaje corporal, no solo las palabras.

3. Vence los prejuicios.

No te anticipes a juzgar y adivinar lo que el otro siente o piensa, espera con paciencia a que te lo comunique y acepta la posibilidad de crear nuevas historias. Hacer borrón y cuenta nueva no es solo necesario sino justo.

Todos nos equivocamos y no son los fallos los que nos definen, es lo que hacemos con cada aprendizaje, lo que somos capaces de crecer y evolucionar, la forma en la que afrontamos la situaciones difíciles, las que nos dan forma y definen. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero juzgar no nos lleva a nada concreto. Que tus opiniones sean basadas en hechos y tu feedback claro y oportuno.

Cuando no hay hechos sino percepciones, hablar de tu opinión al respecto y abrirte a escuchar, es clave. Todos vemos el mundo con un lente distinto y eso no lo hace mejor o peor, son solo perspectivas.

4. Conecta de manera personal.

No somos máquinas, ver a los ojos a la otra persona, interesarse genuinamente por lo que pasa en su vida y no solo en el trabajo, te permitirá entenderle y apoyarle mejor. Cuando sabemos quién es, qué siente, en qué cree y qué le preocupa a una persona del equipo, entendemos mejor su mundo y su actuar y potencial en el mundo profesional.

No somos máquinas, en tanto no solo somos los que nos pasa en el trabajo. No te debilita acercarte, ser empático y compasivo. Delimita bien los espacios y las acciones para que cada uno sepa hasta dónde está bien llegar y qué afecta y qué no el juicio profesional, pero siempre ten en cuenta que somos primero personas.

5. Ábrete a compartir lo que piensas y sientes.

Luego de escuchar con atención siente la libertad de poder expresarte también. Que la sinceridad respetuosa sea una rasgo de tu liderazgo. Mostrar vulnerabilidad no te hace débil, al contrario es un rasgo de coraje y seguridad en ti mismo. Es válido que tengas opiniones, percepciones e ideas y son tan valiosas como las de tu equipo.
Compártelas y si en algún momento no te sientes preparado para hacerlo o se espera de ti un consejo o respuesta que no tienes, también se vale decir que necesitas tiempo para procesar y prepararte ante el tema.
Ese es un compartir también válido. Asegúrate de que la otra persona haya entendido lo que querías expresarle, haz preguntas luego de hablar y podrás avanzar en las relaciones.

15 JUNIO 2022

4 tips de la interacción con los consumidores de hoy

No hay espacio en el que la pregunta: ¿cómo crees que serán los hábitos de los clientes de ahora en adelante?, surja. Es como si jugáramos a ser adivinos. Nadie sabe, porque no sabemos qué pasará mañana. En enero de 2020 estábamos muy seguros de cómo ser comportarían los consumidores en los siguientes meses, qué y cuánto comprarían podíamos estimar. Sus gustos y tendencias, eso nos hacía proyectar un año exitoso con crecimientos notables en ventas, pero todo este conocimiento duró hasta marzo, cuando una noticia absolutamente inesperada nos golpeaba en el rostro haciéndonos resistir.


Pasamos de un día a otro en absoluta incertidumbre y un año después volvemos a caer en la tentación de ser los “sabelotodo” intentando predecir el futuro sin siquiera entender el presente.
Por eso hoy con los pies en el presente quiero compartirte cuatro tips de lo que los consumidores están esperando. Puede que el próximo mes sean distintos, pero hoy estos son:

  1. Experiencias relevantes y útiles: Comprar fácil en internet, recibir rápido y tener la facilidad de unir el mundo físico como las pruebas de espacios en 3D, maquillaje o lentes.
  2. Consciencia social: El consumo no puede ser ya solo porque sé. Debe tener un beneficio social y si el aporte es a una comunidad local, esa marca tendrá más valor.
  3. Gastos y valores: Felicidad, salud y familia, serán los elementos que permitirán decidir una compra o no.
  4. Creatividad empática: Lo aspiracional es importante, pero hoy la balanza se inclina mas por lo real, lo que las personas puedan disfrutar en el corto plazo.


Recuerda, no quiere decir que cambiemos para siempre, y que las tendencias de los consumidores sean estas para los próximos años. El marketing es del hoy, mañana aprenderemos qué va pasando. Lo importante es mantenerse vigilante, ser flexible y abierto para incorporar y cambiar tantas veces como sea necesario.
Actúa en tu negocio de acuerdo al contexto en el que tu usuario vive.